Beni y Al Andalus en el Tablao Esperanza de Kōenji: crónica del espectáculo
La primera parte comenzó con una rondeña del cuerpo de baile, seguida de alegrías, y terminó con un fandango de Beni y Hideko. La segunda parte se abrió con un garrotín del cuerpo de baile, seguido del taranto de Hideko, las seguiriyas del cuerpo de baile y la soleá por bulerías de Beni. En los números de grupo, los intérpretes se relevaban durante las letras, las falsetas y las escobillas: una estructura pensada para que el público disfrutara de los cambios. Los solos se intercalaban entre los números de grupo, dando paso de nuevo al conjunto. El programa se concibió para que el espectáculo funcionara bien como un todo, más allá del disfrute de cada pieza por separado.
Además, el espacio del Tablao Esperanza era magnífico: elegante y con esa presencia profunda y solemne tan propia del flamenco. Era un lugar donde nos sentíamos muy a gusto bailando.
Ese día, Beni llegó al Esperanza después de terminar sus clases y salió directamente a actuar, sin ensayo previo.
Al terminar el espectáculo, comentó que le había recordado la época en la que actuaba regularmente en November Eleventh y que le había hecho muy feliz volver a bailar de aquella manera.
Muchas gracias también a todas las personas que vinieron a vernos.
Recibimos estos testimonios del público.
(Tazuko)
El flamenco que veo en un tablao me llega de forma directa, de una manera que no puedo experimentar en un gran escenario.
En este espectáculo también se entremezclaron muchas emociones: ilusión, excitación, sorpresa, tensión, tristeza… Venían en oleadas y luego se retiraban.
Sentí que los bailaores me removían por dentro. Cuando todo terminó, estaba tan agotada que casi me desplomé en la silla.
Creo que los bailaores expresan mediante el baile lo que nace de su interior; yo, al verlos, siento como si me sacaran algo de dentro.
Cuando esa fuerza me sacude, me paro a pensar un poco: «¿Qué estoy haciendo yo?». Pero después empieza a crecer en mí el deseo de esforzarme también.
¡Quiero hacerlo, voy a hacerlo! ¡Eso es: a practicar!
Por cierto, mi marido vio bailar a Beni por primera vez en esta ocasión. Parece que lo disfrutó mucho: «¡Nunca había visto un flamenco tan intenso!». Al terminar, estaba feliz porque había estrechado la mano de Beni. Y dice que quiere volver a verlo. ¡Él, que hasta ahora no venía a verme ni cuando yo participaba en las actuaciones de alumnas!
¡El flamenco es maravilloso! ¡Y Beni y el cuerpo de baile Al Andalus son lo máximo!
(Kumiko)
Hacía varios años que no asistía a un espectáculo en directo, desde la pandemia.
Los músicos estuvieron magníficos: me estremecieron unas letras y melodías que conectaban especialmente conmigo. Sentí con claridad el papel de cada integrante del cuerpo de baile; fue un espectáculo que merecía la pena ver. Además, era mi primera visita al renovado Esperanza, lo que para mí resultó especialmente emotivo. ¡Y Beni, que parecía exhausto! Sentí cómo cambiaba el ambiente en cuanto apareció. Creo que al resto del público le pasó lo mismo. Beni sigue teniendo ese carisma tan suyo. También disfruté mucho de sus intervenciones al micrófono, llenas de ganas de hacer disfrutar al público.
Muchas gracias.

Benito García baila en un escenario con luz tenue 
Una bailaora y Benito García sobre el escenario 
Dos intérpretes bailan ante los artistas sentados en el Tablao Esperanza

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