Aprendiendo palmas por bulerías: escuchar y conocer la base
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Aprendiendo palmas por bulerías
Esta vez aprendí sobre las palmas por bulerías. Empezamos dando unas palmas sencillas mientras escuchábamos las de la persona que teníamos delante. Al intentar escuchar las palmas de la otra persona, el volumen de las mías bajaba de forma natural. Así, las palmas de todos fueron uniéndose hasta formar un sonido muy agradable. Si solo hubiera prestado atención al sonido de mis propias palmas, no me habría dado cuenta. Me alegró poder experimentar esa sensación de unidad.
Después dimos palmas escuchando música. Como no acababa de identificar el momento de cambiar el ritmo, hicimos un ejercicio para comprender mejor lo que sonaba: marcar el ritmo sobre la mesa con el puño cerrado. Así podía escuchar mejor la música y reconocer los cambios en el sonido de la guitarra. Cuando comprendí que esos cambios de la guitarra eran la señal para cambiar el ritmo, sentí que una pieza de mi puzle encajaba, y eso me hizo disfrutar.
También aprendí a distinguir lo que hace la guitarra antes de entrar en una falseta. Nos explicaron dos maneras. En una, la guitarra corta el sonido en seco. Entonces, quienes están alrededor perciben que «¡la guitarra va a hacer algo!» y empieza esa sensación de expectación. Me gustó mucho la comparación del profesor Beni para explicar esa emoción. Cuando esperas la comida en un restaurante, ves cómo te la traen y piensas «ah, ya llega la comida», sin que te sorprenda demasiado. Pero cuando esperas la comida en una habitación de hotel, no ves cómo se acerca y estás pendiente de cuándo llegará. Al sonar el timbre, piensas «¡ah, ya está aquí!» y te ilusionas. Nos explicó que se trataba de una expectación como esa.
La otra manera de distinguirlo era cuando la melodía continuaba.
Según nos explicaron en clase, al continuar la melodía, el cante no encontraba espacio para entrar. El ejemplo de una persona parada en una puerta, que impide pasar a quien está detrás aunque quiera hacerlo, también me pareció muy claro y me ayudó a entenderlo.
También nos enseñaron cómo dar palmas durante una falseta. Como cada guitarrista tiene sus propias melodías de falseta, no podía plantearme memorizarlas todas para acompañarlas. Sin embargo, nos explicaron que comparten una base rítmica y que conviene aprender primero esa base. Algunos guitarristas se apartan de ella, pero pueden hacerlo porque tienen el ritmo base incorporado en el cuerpo. Nos dijeron que con quienes bailan ocurre lo mismo: conocer esa base les permite jugar con el ritmo. Eso me hizo pensar que el flamenco actual también puede transformarse y aportar cosas nuevas gracias a esa base. Quiero tener más presente la importancia de aprenderla. «Tener una base permite jugar con el ritmo» fue la frase que más me marcó de esta clase.

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