De Madrid a Córdoba: regreso con mi hijo, 32 años después
Archivo: relato del viaje de 2026, publicado originalmente el 3 de agosto. Las edades y horarios pertenecen a aquel momento, no a información actual de viaje.
Treinta y dos años después, regreso a Córdoba acompañado de mi hijo.
Después de nuestra primera noche en Madrid, nos levantamos muy temprano para coger el AVE de las siete de la mañana rumbo a Córdoba.
Habíamos dormido poco y todavía arrastrábamos el cansancio del vuelo, pero la ilusión podía más que el sueño.
Mientras Madrid iba quedando atrás, comenzó a amanecer. Desde la ventana del tren, el paisaje se fue llenando de una luz naranja preciosa.
— ◆ —
Y viendo aquel amanecer recordé otro viaje.
Cuando tenía 16 años hice este mismo recorrido en la dirección contraria. Viajaba solo hacia Madrid y, desde allí, continuaría hacia Japón.
Llevaba una maleta y un sueño enorme: bailar, trabajar y abrirme camino como bailaor flamenco profesional.
No sabía cuánto tiempo viviría allí ni todo lo que aquel viaje iba a cambiar mi vida.
Hoy tengo 48 años y vuelvo a viajar en AVE rumbo a Córdoba. Pero esta vez no voy solo.
A mi lado viaja Teo, mi hijo, mitad japonés y mitad español. Después de recorrer juntos el camino desde Japón, regresamos a la tierra de su padre y a una parte de sus propias raíces.
Quién me lo iba a decir… Aquel joven de 16 años salió solo hacia Japón y, treinta y dos años después, vuelve acompañado de su hijo.
Aquel joven de 16 años salió solo hacia Japón y, treinta y dos años después, vuelve acompañado de su hijo.
— ◆ —
Cuando llegamos a Córdoba, por fin pude reencontrarme con mi familia.
Volví a abrazar a mi madre, a mi hermano, a mi cuñado y al resto de las personas que forman parte de mi vida desde siempre. La alegría de verlos después de tanto tiempo fue enorme.
Pero hubo algo que me emocionó todavía más: ver a Teo abrazándolos a todos.
Él vive en Japón y no puede compartir con su familia española tanto como nos gustaría. Verlo allí, recibiendo todo aquel cariño y sintiéndose parte de la familia, fue uno de los momentos más importantes del viaje.
Después del reencuentro hicimos algunas compras y pasamos el resto del día tranquilamente, intentando descansar y acostumbrarnos poco a poco al horario de España.
— ◆ —
Pero el día todavía guardaba una sorpresa.
Sobre las nueve y media de la noche fuimos a la casa de campo de mis primos Juani, Rafa, Pepito y Luis. Pensábamos que simplemente íbamos a pasar una velada tranquila con la familia.
Pero, al llegar, descubrimos que habían preparado algo muy especial para Teo: una tarta para celebrar su 17 cumpleaños.
Y entonces toda la familia comenzó a cantarle el cumpleaños feliz… en japonés.
Lo hicieron con toda la gracia cordobesa y con todo el cariño del mundo.
Puede que la pronunciación no fuera perfecta, pero precisamente por eso fue todavía más divertido, auténtico y emocionante.
Mientras todos cantaban, Teo no podía dejar de sonreír.
Y yo, mirándolo rodeado de su familia, comprendí que aquel momento era una de las razones más importantes por las que habíamos hecho este viaje.
Fue una noche preciosa, llena de risas, comida, tarta, abrazos y mucho cariño. Una de esas veladas que mis primos saben preparar como nadie y que hacen que uno vuelva a sentirse en casa desde el primer momento.

No voy a olvidar este día. No voy a olvidar a toda la familia cantando: お誕生日おめでとう. Y, sobre todo, no voy a olvidar la sonrisa de mi hijo.
— ◆ —
Gracias a Juani, Rafa, Pepito, Luis y a toda nuestra familia por regalarnos una noche tan maravillosa.
Gracias también a las maestras de BG Flamenco Academy. Mientras nosotros vivimos estos momentos, ellas continúan sosteniendo el estudio y cuidando de Batres. Gracias a ellas podemos hacer este viaje con tranquilidad.
Con 16 años salí solo de Córdoba rumbo a Japón. Treinta y dos años después, he regresado acompañado de mi hijo.
Esta vez, una parte de Japón venía sentada a mi lado.
https://www.youtube.com/@bgflamenco; Instagram de Benito García: https://www.instagram.com/benitogarcia_japon
AlitaDePollo

Comentarios