No podemos recuperar el pasado, pero sí cuidar el presente. En Córdoba, la curiosidad de Teo ante la Mezquita me abrió una nueva puerta para compartir nuestras raíces.
Matsuzaki me recibió con flamenco, risas y un cariño que no olvidaré. Un recuerdo de octubre de 2025, cuando un viaje se convirtió en un lugar al que pertenecer.
Una decisión sobre BG Flamenco y sobre lo que da sentido a mi trabajo: seguir enseñando, cuidar la confianza y crecer sin perder lo que hemos construido.
Mientras intento explicar el flamenco, mis alumnas me enseñan a mirar mis propios movimientos de otra manera. Una clase es también un ensayo compartido.